Irán/EE.UU. • Energía • HS2 • Geopolítica • Países Bajos
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Trump promete a los iraníes «ayuda» y cambio de régimen
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La administración de la Casa Blanca eleva drásticamente las apuestas en la confrontación con Teherán, pasando de la táctica de estrangulamiento económico al apoyo directo al cambio de poder. La declaración de Trump de que «la ayuda está en camino», combinada con el bloqueo de contactos diplomáticos, envía una señal a los mercados sobre la inevitabilidad de una escalada y una posible intervención militar. Esto crea una prima de riesgo instantánea en los futuros del petróleo, ya que el Estrecho de Ormuz vuelve a ser un punto crítico. Para China, principal comprador de petróleo iraní, esto es un desafío directo a la seguridad energética, lo que podría obligar a Pekín a intensificar su apoyo a Teherán. Los esfuerzos diplomáticos europeos para revivir el acuerdo nuclear quedan anulados de facto, poniendo a Bruselas ante la elección: seguir la estela de EE.UU. o intentar conservar restos de autonomía.
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HS2 confirmada como la línea ferroviaria más cara del mundo
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La confirmación del estatus de HS2 como récord mundial negativo en costes de construcción asesta un golpe a la reputación del Reino Unido como destino para inversiones en infraestructura. Es una señal al gran capital sobre problemas sistémicos en la gestión británica de megaproyectos: desde costes burocráticos hasta la incapacidad de controlar a los contratistas. El agujero presupuestario creado por el proyecto limitará las capacidades del Tesoro para estimular otros sectores de la economía en los próximos años. Políticamente, esto fortalece las posiciones de los críticos de la «agenda verde» y la nivelación regional, ya que los enormes gastos no traen un efecto económico tangible. Es probable una revisión de futuros contratos estatales con condiciones más estrictas para los socios privados.
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El distanciamiento social del hegemón es un proceso doloroso
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En un artículo, Edward Luce analiza la crisis estructural en las relaciones entre EE.UU. y sus aliados tradicionales. Los intentos de Europa y Asia de reducir la dependencia de Washington chocan con la falta de alternativas reales en el ámbito de la seguridad y las finanzas. Para las corporaciones globales, esto significa un aumento de los costes geopolíticos: la necesidad de duplicar las cadenas de suministro y crear sistemas de liquidación de reserva fuera del circuito del dólar. El artículo envía una señal a los inversores sobre el fin de la era de la globalización bajo el paraguas de EE.UU. y el inicio de un período de fragmentación, donde la lealtad al hegemón se convierte en moneda. El riesgo para los aliados es que el «distanciamiento» pueda provocar que Washington tome medidas comerciales agresivas.
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Teherán: «Nos matarán si salimos»
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Un reportaje desde las calles de Teherán confirma que el potencial de protesta se enfrenta a un nivel de represión sin precedentes, lo que cambia el carácter de la confrontación. El régimen apuesta por la intimidación total, entendiendo que cualquier concesión sería percibida como debilidad. Esto crea una situación de «olla a presión», donde la falta de canales legales para expresar el descontento conduce a la radicalización de la clandestinidad. Para los observadores externos, esto es un indicador de que no se debe esperar un cambio rápido de poder a través de protestas callejeras, a menos que ocurra una división de las élites o una intervención externa. La economía de Irán pasa al modo de supervivencia, lo que aísla al país completamente de los mercados internacionales legales por tiempo indefinido.
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Riesgos legales para las empresas en los Países Bajos
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La mención de procesos judiciales y la reacción de la prensa en los Países Bajos señala una nueva tendencia en Europa: el endurecimiento de la responsabilidad corporativa bajo la presión de la opinión pública. Las empresas que operan en la jurisdicción de la UE se enfrentan a riesgos de ataques a su reputación que pueden convertirse en persecuciones penales de la alta dirección. Esto crea un precedente donde la presión mediática obliga al sistema judicial a actuar de manera más agresiva contra las empresas. Los inversores deben considerar los crecientes riesgos ESG y la posibilidad de auditorías regulatorias repentinas en países que antes se consideraban «puertos seguros».